/ octubre 24, 2021/ Higiene y desinfección

La  limpieza e higiene en establecimientos comerciales tiene muchas singularidades, antes y más allá de los protocolos COVID-19.

El personal 

Por un lado un establecimiento comercial dispone de personal propio que influye y ayuda a la mejor imagen ante los clientes. Marca los estándares de actitud, diligencia y trato.  

La flexibilidad de los proveedores

Por otro lado, un local abierto al público tiene tareas encomendadas a especialistas en su campo, por formación, por herramientas, tiempo o complejidad logística y de organización. Estas tareas tiene que adaptarse a las necesidades de flexibilidad, organización y prioridades del cliente.

El personal externo

A su vez, aparte de la consideración de ?proveedor?,  el personal de cualquier contratista tiene que ser considerado en algunos sentidos también como personal del establecimiento comercial. Todas las personas que interactúan con el espacio y/o clientes tienen que ser  coherente con estos estándares de cada establecimiento. Sea un proveedor de limpieza del interior, control de accesos, de limpieza de escaparates, de control de plagas o de mantenimiento de clima, pintura, etc…

Es absolutamente crítico que los proveedores y todo su personal, aunque habitualmente realizan su trabajo cuando no hay público, tengan un comportamiento y una imagen coherente con lo que se pide al propio personal.

La importancia de la trastienda

Comercio de Barcelona

La higiene en los aseos, vestidores y espacios cerrados al público es tan importante como elemento de limpieza como elemento de salud e higiene.

La planificación, las herramientas, productos y protocolos de formación de un partner externo permiten focalizar al personal del cliente en su actividad clave, y apoyarse en el proveedor externo de servicios para obtener lo mejor de sus equipos, y en muchos casos también la máxima productividad y a máxima fiabilidad de los recursos propios y externos.

El valor del equipo en toda la cadena de valor

Los proveedores somos actores de una cadena de valor que tiene que ser competitiva en costes y también de calidad personalizada. 

Tenemos que ser un apoyo y un componente que potencia el equipo del cliente. Nuestro cliente tiene que saber que juega en casa y nuestro trozo del ?campo? es también un trozo de su casa. Tiene que saber que estamos de su lado en todo momento, como personas y como organización.

El valor de lo invisible

Nuestro trabajo contribuye a la mejor imagen ante el cliente cuando somos invisibles. Cuando no hay ni una mota de polvo acumulado, cuando todo está suave y como nuevo, cuando no hay ninguna mancha en el techo del aire acondicionado, ni en la lámpara o el sensor anti-incendios. 

Por ejemplo, cuando el sol y la luz potencian lo que vendemos, en lugar de señalar los posibles defectos de la limpieza de cristaleras. Cuando parece que todo forma parte de un mismo equipo y nadie se da cuenta de todas las piezas del puzzle y disfruta del resultado final.

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