Los suelos más fáciles de mantener limpios son aquellos que tienen una superficie dura, lisa y no porosa, ya que no permiten que la suciedad y las manchas se adhieran con facilidad.
Ejemplos de tipos de suelos más fáciles de limpiar
- Cerámica o azulejos de porcelana: estos suelos son muy resistentes (especialmente los tipos LVT o LVP) fáciles de barrer, mopear y mantener. Además las manchas no se adhieren fácilmente debido a la superficie lisa y sellada.
- Vinilo: El suelo de vinilo resiste la humedad y las manchas, lo que hace adecuado para cocinas y baños. Sólo se necesita barrer y realizar un mopeado húmedo.
- Baldosas de gres: Similar a los azulejos de cerámica, son duraderas, fáciles de limpiar y muy resistentes a manchas y humedad. Se deben mantener selladas para evitar que la suciedad entre en las juntas.
- Madera laminada: Aunque puede ser susceptible al agua, el laminado es fácil de limpiar en comparación con otros tipos de suelos, sólo requiere barrido y mopeado húmedo.
- Suelos de hormigón pulido: Los suelos de hormigón pulido tienen un superficie lisa y no porosa, lo que facilita también su limpieza. Además, son muy duraderos.
- Piedra natural lisa y no porosa como mármol o granito: Estos suelos es muy fácil de mantener si se sella adecuadamente. Sólo requiere barrer y limpiar con productos adecuados.
En general, los suelos lisos, sin texturas profundas y con un buen sellado son los más fáciles de mantener limpios. Sin embargo, es importante recordar que cualquier tipo de suelo necesita mantenimiento regular para mantenerlo en buen estado.
Cómo mantener estos tipos de suelos
Para mantener limpios estos tipos de suelos es importante adoptar una rutina de limpieza regular y usar los productos adecuados. Aquí tienes algunos consejos prácticos para mantener estos suelos en buen estado de limpieza:
1. Barrido o aspirado regular
- Frecuencia: Diariamente o al menos varias veces a la semana para eliminar el polvo y partículas pequeñas que puedan rayar la superficie o acumularse con el tiempo.
- Utillaje: Usar escoba de cerdas suaves o un aspirador con un cabezal adecuado para suelos duros. Evitar escobas de cerdas duras que puedan dañar el sellado.
2. Mopeado húmedo
- Frecuencia:Al menos una vez por semana o más a menudo si es necesario.
- Producto de limpieza: Usa un limpiador suave y no abrasivo que no dañe el sellado del suelo. Ejemplo un jabón neutro.
- Utillaje: Mopa húmeda (nunca mojada en exceso) , la microfibra es excelente para atrapar polvo y suciedad sin dejar marcas ni rayas.
3. Evitar el exceso de agua
Los suelos sellados, aunque resistentes a la humedad, no deben quedar saturados con agua. Exceso de agua pueda dañar el sellado o filtrarse en las juntas. Siempre asegúrate de que la mopa esté bien escurrida.
4. Eliminar manchas inmediatamente
Si se derrama algo, límpialo de inmediato para evitar manchas difíciles. Usa un trapo suelo para absorber el líquido y, luego, limpia con el producto adecuado (limpiador suave).
5. Evitar productos abrasivos o químicos fuertes.
No uses limpiadores abrasivos, blanqueadores ni productos que contengan amoníaco, ya que pueden dañar el sellado y la superficie del suelo.
Evita el uso de ceras o productos con brillo que puedan dejar una capa pegajosa que atrae más suciedad.
En este artículo os explicamos cómo seleccionar el detergente adecuado.
6. Limpieza profunda ocasional
Realiza una limpieza profunda especialmente si el suelo empieza a perder su brillo. Para ello, utiliza un limpiador específico para el tipo de material de tu suelo y siempre sigue las instrucciones del fabricante.

