Los vestuarios de instalaciones deportivas se consideran recintos de alto riesgo higiénico, ya que reúnen condiciones favorables para el desarrollo de microorganismos: alta humedad, temperatura elevada y presencia de materia orgánica. Por ello, la limpieza y desinfección adecuada en estos espacios es crucial para proteger la salud de los usuarios, evitar infecciones (hongos, bacterias, virus) y conservar una imagen impecable del centro.
A continuación, os ofrecemos una guía práctica para realizar una limpieza y desinfección eficiente de los vestuarios deportivos, con productos recomendados y el orden correcto de intervención.
Productos recomendados para limpieza y desinfección

Detergentes neutros: para la limpieza general de superficies.
Desinfectantes: con base de cloro, amonios cuaternarios o alcohol al 70 % para desinfección de superficies.
Desinfectantes antifúngicos: especialmente en zonas húmedas como duchas y suelos.
Todos los productos deben estar registrados y autorizados por las autoridades sanitarias.
Orden de limpieza y desinfección en vestuarios deportivos
1. Preparación previa
- Colocar señalización de “zona en limpieza”.
- Usar los EPIs adecuados: guantes, mascarilla y, si procede, gafas de protección.
- Retirar objetos olvidados y residuos visibles.
- Ventilar el área.
2. Limpieza en seco
- Barrer el suelo para retirar polvo, cabellos, papeles, etc.
- Vaciar y limpiar papeleras.
3. Limpieza húmeda (agua + detergente)
A continuación describimos el orden de espacios y elementos (de más limpio a más sucio):
- Superficies altas: estanterías, bancos, taquillas exteriores.
- Paredes: eliminar salpicaduras o restos visibles.
- Bancos y taquillas: limpiar con paño húmedo y desinfectar.
- Lavabos y encimeras: frotar con detergente y aclarar.
- Espejos: con limpiacristales.
- Secadores y dispensadores: limpiar y verificar funcionamiento.
- Duchas: limpiar mamparas, grifería y suelos antideslizantes.
- Inodoros y urinarios: limpiar de exterior a interior con productos específicos y bayetas diferenciadas.
- Lavabos, WC y duchas: limpiar con productos específicos antical
4. Desinfección
- Aplicar un desinfectante autorizado (como lejía diluida o amonios cuaternarios) sobre todas las superficies limpiadas.
- Pomos, grifos, tiradores, interruptores, bancos, taquillas, suelos.
- Dejar actuar el tiempo indicado por el fabricante antes de aclarar (si procede).
5. Limpieza de suelos
- Fregar con agua y desinfectante antifúngico, usando el método de doble cubo para evitar contaminación cruzada.
- Comenzar por la zona más alejada y avanzar hacia la salida.
6. Revisión y reposición
- Verificar que todo esté limpio, seco y ventilado.
- Reponer consumibles: papel higiénico, jabón, toallas de papel.
7. Registro de tareas
- Registrar horarios, zonas intervenidas y personal responsable.
- Realizar revisiones periódicas por parte del equipo de mantenimiento.
Frecuencia recomendada de limpieza
- Diaria: suelos, bancos, duchas, lavabos e inodoros.
- Tras uso intensivo: limpieza adicional tras partidos o clases colectivas.
- Semanal: limpieza profunda de rejillas, techos y zonas de difícil acceso.
- Inmediata: intervención ante derrames, vómitos u otros fluidos corporales.
Medidas preventivas complementarias
Es muy importante que la instalación deportiva adopte medidas preventivas adicionales como:
- Uso obligatorio de chanclas en duchas.
- Alfombras desinfectantes en las entradas de vestuarios.
- Ventilación constante y adecuada del espacio.
- Carteles visibles sobre normas de higiene personal para los usuarios.
Cómo verificar la limpieza y desinfección
Para saber si se ha realizado una correcta limpieza y desinfección en los vestuarios deportivos implica revisar varios indicadores, tanto visuales como técnicos.
- Inspección visual:
- el primer paso y más inmediato, no debe haber suciedad visible (polvo, manchas, cabellos, restos de jabón, etc.),
- superficies secas y sin residuos de productos de limpieza,
- aspecto y olor (el vestuario debe tener un olor fresco o neutro, nunca a humedad, sudor o productos químicos fuertes),
- papel higiénico, jabón, toallas de papel deben estar repuestos.
- Controles microbiológicos (recomendado en centros de alta afluencia):
- pruebas ATP (Adenosín trifosfato que mide restos biológicos) o tomas de muestras con hisopos (se analizan en laboratorio para detectar presencia de bacterias, hongos o virus).
- muestreos de áreas críticas como duchas, bancos, grifos, manillas y suelos húmedos.

